Año 2020 para el recuerdo.

Celler Arrufí comenzó el año, me imagino cómo todas y cada una de las bodegas de la Terra Alta, llena de proyectos, de planes, de… de muchas cosas. Con la pandemia se esfumaron, aunque, cómo he comentado en otros post, Celler Arrufí no ha parado ni un momento pese a la incertidumbre de la situación, el estar diversificados nos ha permitido seguir, a otro ritmo pero seguir.

Ha sido una vendimia atípica también, Y es que las temperaturas altas de la primavera y las lluvias más abundantes que otros años han sido el caldo de cultivo perfecto para la evolución del mildiu, un hongo que ataca la viña.
Todas y cada una de la finca de Celler Arrufí son ecológicas, creemos de verdad en este tipo de agricultura, cómo he dicho muchas veces, para nosotros un modo de vida dónde el producto final, el vino, sale beneficiado en muchos aspectos, cómo dice Álvaro Palacios, ”La viña ecológica da vinos más puros y trasparentes“ y honestamente así lo creemos, hace unos años, aparte de las características que pudiese tener ese vino era un valor añadido presentar un vino ecológico, ahora es una necesidad, sobre todo en los países del norte dónde el mercado, el consumo y el movimiento de vinos ecológicos es muchísimo más grande que en España por ejemplo, pese a que somos el primer país productor de viña ecológica.

Para nosotros pesan más los factores positivos en agricultura ecológica que tradicional, aunque siempre hay una cara y una cruz, y la cruz en este caso son las plagas y los hongos cómo el mildiu, ya que se hace mucho más complicado tratarlas si comparamos con la viticultura convencional que puede utilizar productos químicos, y esto da más tranquilidad sin duda, sobre todo en años como este.

La agresividad del mildiu en la viña se hizo latente a principio de junio, el factor climático jugó un papel decisivo en la propagación casi cómo la pólvora de este hongo, ha sido una primavera lluviosa y la temperatura matinal junto con la alta humedad fue perfecto para el mildiu.

La tabla de salvación de nuestra explotación respecto a esta cuestión ha sido no únicamente estar en todo momento pendiente de la evolución de este hongo que ha causado estragos en muchísimas comarcas vitivinícolas, sino lo que nos hizo de verdad “encender la luz de alarma» fue recordar un episodio similar que tuvimos hace unos cinco años en una de nuestras fincas donde producimos garnacha blanca (la variedad autóctona por excelencia en la Terra Alta). En aquella ocasión tuvimos un brote de mildiu también de unas características similares a la de esta añada y en aquella ocasión no hubo tanta suerte y perdimos una parte significativa de la cosecha.

Este año 2020 el mildiu, ha sido todavía más agresivo, y repito en viticultura ecología todavía más, no obstante y cómo he mencionado anteriormente ya tuvimos un pequeño episodio y toma de contacto con el hongo y esto nos ha hecho estar esta vez muy a la expectativa. Pese a ser muy conscientes de las perdidas considerables en la producción de esta campaña 2020, sobre todo al Penedés, Priorat y Terra Alta, y a nivel general también, debo decir que las perdidas por mildiu en nuestra explotación han sido mínimas.

Aunque ha sido una primavera y verano agotador, de tratamientos, de dedicación casi absoluta, de revisar diariamente la viña, de “patearla» y dónde el único tratamiento posible en nuestras fincas ecológicas era cobre. Por lo tanto éramos conscientes de lo que estaba pasando, de cómo podíamos combatir el mildiu en la medida de lo posible, sabiendo que la naturaleza es poderosa, pero también nos dábamos cuenta de que el tiempo jugaba un papel importante en su prevención.

Nuestra bodega produce y elabora, por lo tanto el estado sanitario de la uva es fundamental para la calidad y características que queremos dar a nuestros vinos. Una uva afectada de mildiu puede influir no únicamente en la fermentación, que ya es un problema importante de por sí, sino que disminuye los aromas frutales, una acidez muy alta, o intensidad tanina muy marcada y poco equilibrada son algunas de las “perlitas que pueden pasar”.

Para redondear la campaña sufrí un percance en el tobillo que me tendrá dos meses con la pierna inmovilizada, pero bueno, cómo decía Frida Kahlo “allá voy de nuevo. Entera o a pedazos … Pero allá voy «.

Resumen de la campaña 2020: durísima en los meses anteriores pero el resultado ha sido una uva en toda su plenitud, recogida en el momento exacto de su maduración y de una calidad maravillosa. Aviso, prevemos junto con nuestro enólogo unos vinos muy personales e interesantes, con toda seguridad.

Continuamos…

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